Visitar La Habana con los ojos cerrados, es un enigma. Sus calles se muestran llenas de frutas, los hombres con sombreros llevan, como adorno en sus rostros, una enorme sonrisa, las mujeres como único maquillaje, llevan al sol sobre la piel y deslumbran por esa "sandunguera" forma con que se comportan, típic [...]